De las paredes que me rodeaban pintadas de tétrico color rojo,
en un instante de mi asfixia, unos ojos profundos vi.
Tan profundos que no sabía si eran seguros o no.
Y antes de que naciera la confusión deje atrás
a ese diez de corazones
siguiendo esos ojos en medio de la noche.
1 comentario:
q grande el capo siempre sorprendiendo con sus versos sacados de la galera que quien sabe donde la guarda....jajajaja
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